Ver Lagoa de Fogo, San Miguel, Azores en un mapa más grande

Desde Ribeira Grande, está bien señalizado el camino en dirección a Caldeiras y Lombadas.

Caldeiras, pequeño grupo de fumarolas rodeado de árboles, con casas pintorescas y un antiguo establecimiento termal. Los habitantes de la zona suelen llenar cántaras de agua de la fuente fría de arriba para consumo doméstico.

Reserva Natural do Vale das Lombadas

Muestra la belleza única de esta área en un valle profundo de un verde intenso, donde encontramos los manantiales de las muy apreciadas aguas minerales de Lombadas.

Ribeira Grande

Conserva un casco antiguo valioso y protegido, con calles a cordel y casas de piedra volcánica que le confieren una austera policromía. En Ribeira Grande hay edificios notables, como la Misericordia o la Casa de la Cultura, alicatada con azulejos antiguos.

Carne de vaca de las Azores

Saliendo de Ribeira Grande en dirección a Rabo de Peixe, encontramos (aunque con alguna dificultad) el restaurante de la Asociación Agrícola (Tel. 296 490 001). El restaurante se encuentra DENTRO del Recinto da Feira. En el mapa aparece señalado el punto exacto.

Es un restaurante muy agradable, con muy buen servicio y… con unos platos de carne difíciles de calificar. Hay que probarlos.

Monumento Natural y Regional de Caldeira Velha

Situada en las faldas del volcán de Lagoa do Fogo, posee una ribera de aguas termales, donde un pequeño lago invita a disfrutar de un baño reparador (38º) y donde también encontramos una caldera humeante debajo de un exuberante bosque poblado de helechos arbóreos.

Además de una de las más antiguas fuentes termales de la isla, encontramos una cascada de agua natural calentada por la misma energía geotérmica que proporciona electricidad a gran parte de la isla.

Lagoa do Fogo

Ocupa una superficie aproximada de 1.360 hectáreas, en la caldera de un volcán inactivo que se formó hace unos 15.000 años, formando el gran macizo volcánico de la Sierra de Água de Pau. La Lagoa do Fogo encanta por su belleza natural y tamaño espectacular, llegando a los 30 metros de profundidad.

Es la segunda laguna más grande de la isla de São Miguel, y también la más elevada, clasificada desde 1974 como Reserva Natural por su valor natural y paisajístico.

Impresiona, sobre todo, la soledad y el silencio que envuelven el paraje.

El Volcán de Fuego es el más importante de la isla y su última erupción se remonta al siglo XVII.

Vila Franca do Campo

Tiene un animado paseo marítimo, con su puerto pesquero en una antigua fortaleza. Muy apreciadas las famosas Queijadas da Vila, con origen en el Convento de San Andrés, aún hoy se fabrican según una receta mantenida en secreto por dos familias de la zona, y los utensilios y lozas de cerámica que siguen las antiguas tradiciones.

A las afueras del pueblo, desvío para subir a la Ermita Nossa Senhora da Paz, estupendo mirador sobre Vila Franca do Campo y su islote.

El islote de Vila Franca, frente a la villa del mismo nombre, es uno de los mayores atractivos de la costa de San Miguel. Forma una piscina natural, perfectamente circular. De sus rocas, curiosamente perfiladas por el mar y el viento, se destaca una formación que es muy similar a una columna tallada en la antigüedad. Dado el interés por preservar su medio ambiente, es considerada Reserva Natural. Durante los meses de junio a septiembre, se realizan excursiones en barco desde el muelle de Tagarete.

La Lagoa do Congro, también en el centro de la isla, a pocos kilómetros de Vila Franca do Campo, aunque más pequeña que sus congéneres, también merece una visita. Tiene una cascada al lado de una antigua fábrica abandonada de la que sacaban agua con gás, con un caño para beber directamente de la tierra.

La factoría de té (chá) Gorreana sigue en funcionamiento y se puede visitar. Ofrecen probar los diferentes tés que producen y ver la maquinaria antigua.

Entre São Brás y Ribeira Grande está uno de los balcones panorámicos más agradecidos de la isla, el mirador de Santa Iría, desde el que observamos acantilados cárdenos lamidos por la espuma y colinas cubiertas por plantaciones de té, que hacen pensar en una estampa índica.

Se dice que fue en estas laderas que el 3 de agosto de 1831 se libró la Batalla de Ladeira da Velha, cuando las tropas de D. Pedro IV derrotaron a las de su hermano D. Miguel, abriendo el camino para Concessão de Évora Monte, que puso fin a la guerra civil de 1832-34, entre los liberales y miguelistas.