Ver Sete Cidades, San Miguel, Azores en un mapa más grande

Sete Cidades

En el extremo occidental de la isla de San Miguel, el verde esmeralda y el azul de los lagos de Sete Cidades nos recuerdan incontables leyendas de siete obispos y siete ciudades consumidas por el fuego de siete volcanes.

Sete Cidades es un pueblo con dos lagos en el interior de un cráter volcánico. La caldera tiene una extensión de 12 km de perímetro, profundidad máxima de 33 metros y largura máxima de 4,2 kilómetros. Su forma actual se debe a la terrible erupción de 1445.

Las altas y empinadas paredes del cráter se levantan hasta los 300 metros de altura y están recubiertas de vegetación exuberante creando un fascinante contraste con las aguas tranquilas y de suaves colores de los lagos.

Los lagos están conectados y son de dos colores distintos: azul y verde. Son un escenario inolvidable desde el mirador de Vista do Rei y una vista tan buena o mejor la tendremos desde el mirador de la Gruta do Inferno, un parque vecino, desde el cual además aparece un tercer lago más pequeño, el de Santiago, situado en la Serra Devassa.

La Ponta do Escalvado, que es también un mirador, ofrece una vista panorámica de la costa oeste y magníficas vistas sobre toda la región de Mosteiros.

Mosteiros

Pintoresco puerto pesquero con piscinas naturales en la zona conocida como Poço da Pedra.

Es muy recomendable procurar en los restaurantes de la zona las poco conocidas aunque sabrosísimas “cracas”, marisco entretenido y con profundo sabor a mar.

Pico do Carvão

Situado en el centro de la isla, brinda vistas espléndidas sobre toda la isla y amplios horizontes sobre las costas norte y sur.

Cerca de allí encontraremos las Lagoas do Carvão, do Canário y Rasa y otras más pequeñas, rodeadas por el verde fresco de árboles y pastizales.

Leyenda de la Princesa Antília

En el lugar donde hoy se encuentra el bonito pueblo de Siete Ciudades, hubo un reino donde vivía la joven y bella princesa Antília, de hermosos ojos azules. Un día, durante un paseo por los maravillosos prados de la región, la princesa se enamora de un pastor de ojos verdes que cuidaba su rebaño.

Pasaron los días y en todos ellos los dos amantes se encontraron en el mismo sitio a la sombra de un viejo árbol, cada vez más enamorados.

El rey, que quería que su hija se casara con el príncipe de un reino vecino, tomando nota de la pasión que crecía, prohibió el amor de la princesa y el pastor. Desesperada, Antília pidió un último encuentro con su amor, que ocurrió en el lugar habitual.

Mientras hablaban de su triste destino, los dos lloraron en tal cantidad que, de ojos azules de la princesa se formó el lago azul y, de los ojos verdes del pastor se formó el lago verde.

Cuenta la leyenda que los dos se separaron, pero sus sentidas lágrimas quedaron para siempre lado a lado en la laguna de las siete ciudades.